“El técnico Scariolo está enfrentado con la plantilla”; “los jugadores se han conjurado para sacar adelante los partidos”, “autogestión”; y podríamos seguir hasta aborrecer el discurso. Un sin fin de máximas lapidarias que se lanzan como dardos envenenados y se pierden como arena en el viento por las ondas radiotelevisivas y los ríos de tinta.

La normalidad no vende. Que la realidad no te estropee una bonita historia. ¿España no carbura? Empecemos la búsqueda de teorías conspirativas sobre la relación de Scariolo con los jugadores, sobre si se saludan sólo una, dos, tres veces al día o sobre si se dan las buenas noches. ¿Baloncesto? Escasos análisis técnicos del por qué uno de los mejores combinados mundiales ha (había) perdido la estela mágica. Los antecedentes (Aíto acabó cenando con su cuerpo técnico a solas en la fiesta de celebración de la medalla de plata de Pekín) han provocado una vorágine de comentarios, rumores y verborrea verbal respeto a la relación de los jugadores de la Selección con Scariolo. Las declaraciones de Marc Gasol fueron como pólvora para las bombas de esos que ya tenían preparados los cañones. Por una vez que un jugador no es aburridamente correcto, se utiliza como pretexto que el vestuario se ha convertido en una trinchera. Un jugador puede cuestionar una decisión, pero no por eso crucifica a un entrenador. Y eso pasa la mayoría de las veces (más de las que todos los jugadores comparten todas las decisiones del técnico), pero el silencio mediático es absoluto en el aborrecible discurso correcto de cualquier deportista. Juanma Iturriaga, doctorado en todo tipo de vestuarios, hace esta misma reflexión: “Yo confío mucho en mi mujer, lo que no quiere decir que esté de acuerdo con todas sus decisiones”.
Interpretaciones y más interpretaciones. La rumorología es tan interesante que eclipsa la realidad. Eso sí, una realidad que también enseña que en los partidos de preparación, los jugadores y cuerpo técnico nunca juntaban manos para espolearse. O que tras un tiempo muerto donde Scariolo hizo hincapié en asegurar los pases y parar la sangría de balones perdidos, Rudy arriesgara con un melón de pase. Esto también forma parta de la realidad y esto sí que puede servir de pretexto para argumentar una cierta tesis. Pero no sólo sirve esta realidad. Dicen que dicen que dijo que le dijo…









